El cerebro y sus filtros
Varias veces hemos escuchado que “sólo vemos lo que queremos ver” o un refrán popular seria “no hay peor ciego que el que no quiere ver” o uno que me gusta más “cada cabeza es un mundo”. Son el tipo de cosas que me hace recordar El orden del caos. Mucho me han dicho acerca de –mi realidad- y tú realidad, la de tu pareja o algún amigo. Que dependiendo de nuestras experiencias, intereses y gustos es cómo vamos a ver el mundo.
Maximillian Cohen es un matemático obsesionado, que pretende demostrar que existe un patrón en el orden de los números. Él, en su mundo matemático busca obtener una cifra que le permita “apoderarse” de la economía, ya que su objetivo es predecir el comportamiento de la bolsa de valores. Tras estos intentos obtiene una cifra de 216 números, la cual en primer momento clasifica como un error humano, sin saber que es el número que entre la religión y la superficialidad de los económicos buscan también desesperadamente.
Darren Aronofsky, director de este filme logra convertir tu ambiente mental en un verdadero caos. Gracias al tipo de tomas, el ritmo de la película, la desesperación de Max, la musicalización y hasta la tonalidad del film te mantiene en un ambiente obsesivo por saber qué es lo que va a pasar con la cifra, con Max y pone en duda el termino azar. ¿Existe en realidad? ¿Las cosas se pueden predecir? ¿Los sucesos están predeterminados y sólo cambian por errores humanos? Quizá al ver esta película logres resolver estas dudas, o vivas aun más con la incertidumbre. O tal vez si eres matemático decidas seguir el objetivo de Max.
Pi, El orden del caos
Darren Aronofsky.
1998